martes, 7 de febrero de 2017

CONCLUSIONES

Imagen relacionadaLa sociedad influye sobre el comportamiento sexual de cada persona al menos de 3 maneras.

1. La manera consciente o inconsciente en que los padres entregan formación en sexualidad a sus hijos, desde la infancia o desde la adolescencia. Como guía o sólo labor de control.
La función de la familia no sólo consiste en  lograr que su hijo se relacione con los demás y se integre de alguna manera a la sociedad.  También es  su función,  dar formación integral (cubriendo todos los aspectos de vida, incluso su mundo sexual), de tal manera que su hijo o hija desde antes de la adolescencia logre el análisis de cada situación que se le presenta, tome decisiones conscientes y asuma la responsabilidad de ellas.  Hay que aclarar que  una educación represiva sobre la sexualidad, sólo logrará inhibir el comportamiento sexual espontáneo del niño y generará daño en el desarrollo de la vida sexual del adolescente o adulto
2. La legislación
La sociedad crea una legislación con el fin de controlar el interés y comportamiento sexual de sus integrantes: Leyes  que favorecen o rechazan el Aborto, normas sobre control de natalidad, de protección para evitar los abusos de infantes o adolescentes, de protección al maltrato de la mujer, del cuidado de la salud sexual y reproductiva.
Se podría considerar que en una sociedad donde se respeta la expresión libre de las personas, la sexualidad no tendría mayores restricciones.  Sin embargo, este equilibrio aún no se logra.  Aún continúa esa pendencia entre quienes son represores de la sexualidad y quienes buscan un concepto racional de lo que significa vida sexual.
Aún mamás y papás que han adquirido cierto equilibrio sexual, tienden a educar a sus hijos (desde la  infancia o en la adolescencia) de acuerdo a los métodos antiguos, con conocimientos  y restricciones primitivas.
3. La opinión pública en general
De esta manera la sociedad controla el comportamiento sexual a través de la expresión, de la opinión y de la especulación.
Las diferentes sociedades establecen diferentes actitudes sexuales que influyen tanto en la educación de los hijos, como en la práctica sexual.
Resultado de imagen para formacion en la sexualidadAlgunas alcanzan mejores niveles de comprensión sobre lo que implica la sexualidad de cada uno de sus integrantes, mientras que otras, permanecen atrasadas en los aspectos de educación, normatividad e infraestructura para el cuidado de la salud sexual y reproductiva.
Una de las expresiones ha sido programar al niño(a), o al adolescente, hacia el matrimonio, por motivos diferentes al amor.
Otra, la forma en que se acepta y se oculta el fenómeno de la prostitución.
Y una más, puede ser el hermetismo y/o discriminación que se presenta frente al tratamiento de una enfermedad de transmisión sexual.
Te invito a que cómo mamá o papá, factor influyente Número 1 de la sexualidad humana, implementes un proceso de formación para tu hijo(a).

LA HOMOSEXUALIDAD

Imagen relacionadaEntendemos por homosexualidad un comportamiento sexual de aquellas personas que se orientan hacia individuos del mismo sexo. Nos dice M. Vidal que <<por homosexualidad entendemos: la condición humana de un ser personal que, en el nivel de la sexualidad, se caracteriza por la peculiaridad de sentirse constitutiva mente instalado en la forma de expresión exclusiva en la que el "partenaire" es del mismo sexo>>. 
 La homosexualidad queda desglosada en los siguientes rasgos:
- Se trata fundamentalmente del sentido global del ser humano; por tanto no es sólo ni principalmente un fenómeno sexual.
- La peculiaridad antropológica del homosexual se manifiesta principalmente en el nivel de la sexualidad; entendida ésta en un sentido amplio.
- La condición humano-sexual del homosexual se caracteriza por saberse instalado, de un modo exclusivo, en la atracción hacia compañeros del mismo sexo.
- Por ello será homosexual no el que lo es sólo comportamentalmente, sino sobre todo el que lo es constitutivamente. El que vivencia esta situación y quiere buscar cauces adecuados para su realización en cuanto homosexual.
Resultado de imagen para homosexualidad
- Por homosexualidad no entenderemos sólo los comportamientos homosexuales, sino la condición homosexual de un ser humano que, a través de sus comportamientos, busca la realización personal.
- La homosexualidad no implica de por si ningún rasgo de patología somática o psíquica.

¿ES NATURAL?

Imagen relacionadaLAS RELACIONES PREMATRIMONIALES
Nos encontramos frente a otra realidad, con una muy alta frecuencia estadística; además es vivida por los jóvenes sin un particular sentido de culpa. Es algo que muchos aceptan con plena naturalidad.
Para fijar un criterio válido que nos oriente sobre la licitud o ilicitud de estas relaciones, nos parecen insuficientes los planteamientos tradicionales que se basaban simplemente en la no orientación procreativa de la relación y el hecho de buscar un placer sólo permitido en el matrimonio. Tampoco nos parecen aceptables aquellos planteamientos que parten de una actitud pragmática, ya a favor, ya en contra, para justificar esta relación: sentido de culpa, valor de la virginidad, embarazo no deseado; o, para su justificación: tener una prueba de la complementariedad sexual de la pareja, un aprendizaje para el matrimonio, etc.
La coordenada en la que deberíamos situarnos es la siguiente: la dimensión interpersonal del gesto sexual en cuanto lenguaje de amor, y la dimensión vinculante que debe poseer una relación sexual para que sea auténtica.
De ahí que no podamos hacer una misma valoración, por ejemplo, de una relación esporádica, del encuentro sexual de una pareja de adolescentes o de una pareja estable de novios que buscan expresar su amor.
Imagen relacionadaEl gesto sexual es expresión de un amor total y definitivo, de una entrega y comunicación radicales. ¿Puede darse esa vinculación tan profunda fuera del matrimonio? Creemos que es el matrimonio el ámbito particularmente adecuado para poder realizar un amor que exprese ese grado de entrega y definitividad.
¿No puede realizarse esto fuera del matrimonio? ¿Una pareja de novios no pueden vivir un amor generoso y estable? Ciertamente pueden darse relaciones de parejas donde esta realidad se viva incluso mejor que en algunos matrimonios. Pero tendremos que ser muy cautos para que no resulte que terminemos siendo víctimas de un egoísmo solapado, o de una falsa ilusión.
La relación sexual prematrimonial carece de otro rasgo fundamental del amor entendido como donación total y exclusiva: la socialización. El amor heterosexual es apertura del yo y el tú al nosotros social. Víctimas de una excesiva privatización del amor, hemos perdido el sentido de la dimensión social de toda relación heterosexual.
Resultado de imagen para relaciones prematrimonialesDonde de un modo más claro se hace patente este carácter público del amor es en la institución matrimonial. La institucionalización del amor es la manifestación pública del compromiso de realizar el significado del amor. Además, de este modo el amor humano, siempre frágil, recibe el apoyo y la ayuda de la sociedad, y en el caso de las parejas cristianas, de la comunidad creyente. El carácter público del amor, algo esencial y no accesorio, es una garantía de la autenticidad antropológica de éste. El carácter público, por tanto, no desvirtúa el amor, sino que más bien lo afianza y apoya.
Pensamos que es dentro del ámbito del matrimonio donde mejor puede realizarse el ideal del amor heterosexual. Por ello, una relación prematrimonial realizará mejor este ideal en la medida que refleje con más claridad los valores de la vida matrimonial. El matrimonio comienza cuando se emite públicamente el consentimiento y ha sido sancionado por la autoridad competente. Sin embargo, puede ya vivirse esa mutua entrega y fidelidad antes de recibir el espaldarazo legal del consentimiento público.

ÉTICA SEXUAL

Imagen relacionadaEste panorama de permisivismo y confusión, nada favorable para nuestra acción educativa, puede terminar propiciando en los educadores de la fe un clima de pesimismo y confusión. Necesitamos unos criterios morales básicos, capaces de orientarnos en nuestra acción educativa sin inclinarnos hacia ninguna de las dos tentaciones posibles: un rigorismo intransigente o un relativismo permisivo.
El criterio primero, por prioridad y por importancia, de una ética sexual es la persona. Es el misterio de la persona el que debe estar a la base de toda moral sexual. La sexualidad, por tanto, debe orientarse a la realización global de la persona. De este modo, ya tenemos el primer criterio ético. Debemos rechazar como inmorales todas las vivencias de la sexualidad que reduzcan a la persona humana a la categoría de objeto.
Resultado de imagen para sexualidad caprichoAsí pues, diremos que un comportamiento sexual es bueno, moralmente hablando, si hace al hombre más persona, si nos personaliza. La sexualidad aparece entonces como un factor armónico del crecimiento personal que se encuadra en la dinámica progresiva de crecimiento al que estamos invitados todos.
En resumidas cuentas, la sexualidad entendida como cosa, como mero capricho, como consumo, no la podemos situar en el marco que hemos diseñado. Despojado de su profundo significado humano, la vivencia de la sexualidad es inmoral.
El hombre, si realmente quiere ser persona, tiene que vivir abierto hacia los demás. Jesús de Nazaret, modelo de persona para todo creyente, es el hombre que le define como ser para los demás. El hombre es, esencialmente, apertura a los otros, oblatividad, donación, entrega.
En esa apertura a los otros juega un papel esencial la sexualidad. Cuando nos relacionamos con otra persona, lo hacemos desde nuestro ser persona sexuada, como varón o como mujer. Así pues, el significado fundamental de la sexualidad humana es la realización del encuentro interpersonal.
Pero para que esta relación nos haga crecer y madurar, tiene que ser una relación de amor, es decir, personalizada y personalizante, no únicamente arrastrada por el deseo biológico o, lo que sería aún peor, por el egoísmo personal. La apertura al otro en la sexualidad tiene que ser un lenguaje de amor. Sexualidad y amor no pueden disociarse, van unidos inseparablemente. El amor no se hace, se vive. El amor, criterio último venimos diciendo de la sexualidad, es exigente. Implica donación y entrega. No es auténtico, si no hay escucha y respeto del otro. Lleva a la renuncia personal, a la capacidad de ver al otro como otro y reconocerlo como tal. Lleva a la responsabilidad y al compromiso por el otro. Este amor oblativo, de donación y aceptación, se vive en el marco de la diferencia sexual. Hombre y mujer, en el plano de una completa y total igualdad en lo que a dignidad se refiere, están referidos el uno al otro. Esta relación heterosexual deberá ser vivida de manera diversa conforme a la evolución psicológica de la persona; cada etapa de esta evolución posee una forma diversa de relación.
Resultado de imagen para padres hablando con sus hijos sobre el sexoSi hemos dicho que la sexualidad es donación y es apertura, no podemos caer en una especie de individualismo a dos; el comportamiento sexual debe abrirse al nosotros social. El amor y la sexualidad no pueden cerrarse en el ámbito de la ínter subjetividad, tiene que abrirse al mundo de lo social.

CRISIS SEXUAL JUVENIL

El desconcierto, la crisis de valores en la que están sumidos muchos jóvenes, tienen, en el terreno de la sexualidad, su escaparate más llamativo. Será en ellos, precisamente, donde el sexo, entendido en clave de consumo, adquiera sus rasgos más sobresalientes: <<amor pleno>> como una exigencia normal; éxito sexual entendido en clave de prestigio, al mismo nivel que el éxito social o económico; reducción de la sexualidad a la genitalidad; disociación radical de la sexualidad y la fecundidad; se acepta como moralmente buena la norma estadística, etc.
Los jóvenes de hoy quieren vivir a tope, experimentarlo todo, probarlo todo. Tener todo tipo de experiencias, y, entre ellas, con un lugar destacado, las eróticas. Es el fruto del contexto de permisividad social en el que los jóvenes se desenvuelven, contexto permisivo del que, dicho sea de paso, no son los últimos responsables.
Instalados en la ética del todo vale, el posicionamiento de los jóvenes ante la sexualidad está marcado por un subjetivismo radical, una privatización absoluta que rechaza toda posible interferencia exterior y un presentimiento que le hace ocuparse sólo del momento presente.
No es difícil explicarse desde aquí el choque frontal de los jóvenes con las normas y criterios morales de la Iglesia. Como señalan las encuestas, es éste el punto donde el vacío Iglesia-juventud es mayor.
Resultado de imagen para sexualidad en los jovenes
Quizá alguien pueda decir que el retrato que hemos dibujado es muy pesimista. Es cierto que no faltan aspectos positivos y valores muy importantes en la vivencia actual de la sexualidad. Entre otros, el haber desterrado tabúes ancestrales que propiciaban una vivencia angustiosa y culpabilizada del mundo afectivo; no obstante, creemos que el panorama actual nos pide, como educadores en la fe, una catequesis cuidadosa que haga descubrir y asumir a los jóvenes las dimensiones profundas del amor humano que conducirán al joven hasta Dios Padre, amor fuente de todo amor.